miércoles, 2 de agosto de 2017

¿Cómo reformar una casa vieja?

Las diferencias más notables de reformar una casa antigua a una nueva es que deberás tener cuidado especial con los costos de rehabilitar la fachada, reformar los forjados y el tejado de la casa. Los elementos estructurales son en los que debes de poner mayor cuidado.

No obstante, cuando rehabilites la casa deberás revisar en que estado están dichos elementos y cuánto va a costarte la reforma de todo.




Busca asesoría. 


Un arquitecto puede resultarte caro, pero cuando de reformas de casa se trata, especialmente de casa vieja es de gran importancia asegurarte de que su estructura está en buenas condiciones. Puedes informarte con el propietario si en los últimos años ha hecho reformas o si tiene algún informe técnico que te pueda servir.

Trabaja con él el proyecto para determinar si la distribución se cambiará o quieres aprovechar los bajos cubiertos.

Pide licencias de obras. 


Este trámite puede ser realizado por el arquitecto, pero si estás en proceso de compra es indispensable que pases por el ayuntamiento para conocer si la casa ha sido afectada por algún cambio urbanístico. Si es así, no se concedería la licencia de obras mayores que resulta indispensable para tocar estructuras, rehabilitar la casa y ampliarla.

Compara presupuestos. 


Es muy útil que puedas conocer el precio de distintas constructoras o reformistas y que todos trabajen sobre el mismo documento que te ha dado el arquitecto con las mediciones de la obra. Aunque pueda parecerte un procedimiento muy caro, toma en cuenta que reformar una casa vieja tiene algunas ventajas sobre adquirir una casa nueva.

Y es que las casas viejas suelen estar en enclaves más privilegiados, son únicas con fachadas de piedra y estructuras de madera, llenas de ese encanto especial que las construcciones modernas no tienen. A menos que debas de derribar la casa entera, renovarla es una buena inversión.

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